Entrevista a Billy Graham en sus 90 años


El conocido evangelista Billy Graham concedió una entrevista al Charlotte Observer, la cual fue publicada el primero de Noviembre día en que el evangelista cumplió 90 años. En esta entrevista Billy Graham habló de política, su experiencia con la vejez y su vida sin Ruth. A continuación transcribimos la entrevista

CO: ¿Cómo se siente al llegar a los 90 años?

BG: No tengo la energía que solía tener. Y tengo algunos problemas físicos que los doctores tienen que observar. Alguien me dijo recientemente que la parte más emocionante de su día es levantarse y darse cuenta que está herido hoy pero que ayer no lo estaba. Algunas veces me siento así. Pero en realidad estoy agradecido por cada día y doy gracias por la porción de salud que tengo. Cada día es un regalo de Dios sin importar cuan viejos estemos. He descubierto que a pesar que inevitablemente vamos a estar más débiles físicamente a medida que tengamos más edad, esto no significa que debemos tengamos que estar espiritualmente más débiles. De hecho, deberíamos estar más fuertes espiritualmente, porque nuestros ojos deben estar en el cielo y la eternidad, en las cosas que en realidad importan

CO: ¿Pasa mucho tiempo en su hogar? ¿Recibe muchas visitas?

BG: No salgo tanto como solía hacerlo. Hace un par de meses, me encontraba en Charlotte para una reunión de nuestra junta directiva, pero en general ahora me quedo en casa la mayor parte del tiempo. Una de las cosas que echo de menos es que ya no puede leer, debido a la degeneración macular por la edad. Recibo inyecciones regulares por esto y afortunadamente las mismas parecen haber detenido su progreso, pero aun así todavía es muy difícil para mí leer. Esto significa que es difícil buscar en mi Biblia y leerla como solía hacerlo, esto me hace mucha falta. Pero probablemente ahora tengo la mayor cantidad de tiempo para orar que en cualquier otro momento de mi vida, y no sólo esos tiempos de oración definidos a lo largo del día.

Si, recibo visitas de vez en cuando mis fuerzas lo permiten. Mi familia es muy buena visitándome y algunos amigos también. Y una de las cosas que hago en esta etapa de mi vida es alentar a jóvenes evangelistas y ministros, y tratar de dedicar tiempo con ellos.

CO: Tengo entendido que usted es frecuente espectador de las noticias en la televisión así como de los espacios de opinión. ¿Siguió la campaña presidencial? ¿Cuáles son sus impresiones?

BG: Siempre he tratado de mantenerme al día de lo que acontece en el mundo, y eso incluye la política. Pero no, no tengo ninguna observación que hacer, me quedo fuera del entorno político partidista. Estoy agradecido por nuestro sistema de gobierno, y pido encarecidamente a la gente a votar, pero yo no apoyo a ningún candidato. Asimismo insto a que la gente ore por nuestros nuevos dirigentes, sean quienes sean, porque enfrentaran a enormes problemas, y necesitarán mucha sabiduría y la paciencia de Dios para tratarlos. Ruego también para que sean capaces de trabajar sin líneas partidistas y que eviten esas disputas en los partidos partidistas que hemos visto en los últimos años.

CO: ¿Y como es la vida sin Ruth?

BG: No hay día, incluso no hay hora, que pase sin que piense en ella, la extraño. Me regocijo porque se acabó todo el sufrimiento que padeció en sus últimos años, y que ahora se encuentra a salvo en el Cielo con el Señor que ella amó y a quien sirvió casi toda su vida. Sin embargo, la extraño y espero el momento cuando nos volvamos encontrar. La Biblia dice que como cristianos no deberíamos de estar tristes de la misma forma que las personas que no tienen esperanza de la eternidad y del Cielo, pero aun así nos ponemos tristes.

CO: Uno de sus amigos en Charlotte me comentó recientemente que como cristiano usted le había enseñado cómo morir, pero que nadie le había enseñado como ponerse viejo. ¿Cuales son sus retos en esta etapa de la vida?

BG: Sí, creo que eso es cierto, no hablamos mucho de los retos que encararemos cuando nos volvemos viejos ni tampoco como debemos enfrentarlos. No hablo sólo de los retos físicos de la edad dorada, aunque a veces me pregunto si con esas nuevas técnicas quirúrgicas y de cosméticos la gente lo que pretende es querer detener el reloj indefinidamente. Y es que no se puede, si vivimos lo suficiente, tarde o temprano la fragilidad de la vejez nos sorprenderá. El hecho es cómo nos vamos a enfrentar a la vejez emocionalmente y espiritualmente y eso es lo que suele pasar por alto. Por mi propia vida, y por la vida de otros, he llegado a entender que el tiempo para prepararse para la vejez no es cuando se llega. Entonces puede que sea demasiado tarde. El tiempo para prepararse emocionalmente y espiritualmente para la vejez es antes de que llegue.

Espero terminar de escribir un libro al respecto, pero creo que nuestras iglesias pueden hacer más para ayudar a que las personas se preparen para sus últimos años. Pueden ser los años que mas nos llenen pero no los serán si no estamos preparados.

CO: Al hacer una revisión de su vida ¿tiene algo de lo que se arrepienta?

BG: Me arrepiento de no haber dedicado más tiempo con mi familia. Estoy seguro que Ruth y los niños pagaron un alto precio todo el tiempo en el que estaba ausente. Por eso les digo a los jóvenes evangelistas que no se sientan en la obligación de aceptar cualquier invitación que tengan, ni que tampoco se ausenten mucho del hogar. Se puede hacer mucho hoy con los medios de comunicación modernos. También me hubiese gustado haber estudiado más y haber dedicado más tiempo a la oración.

CO: ¿Recuerda sus inicios en Charlotte?

BG: La vejez es un tiempo para la reflexión y al ver el pasado a menudo pienso en mi juventud. Sólo queda mi hermana Jean-Ford, pero aún tengo algunos parientes en la zona, y de vez en cuando voy a verlos. Estoy agradecido por haber crecido en una granja, esto me enseñó a trabajar duro y a tratar a las personas. Fue en Charlotte donde le entregue mi vida a Cristo cuando era adolescente. Mis padres eran creyentes y nos llevaban a la iglesia todas las semanas, pero yo no tenía un interés en particular por Dios o por la religión, y la última cosa que quería era ser un predicador. Una vez unos amigos me llevaron a escuchar un evangelista de visita, Mordecai Ham, y Dios lo usó para hablarme sobre mi necesidad de Cristo. Mi vida nunca fue la misma después de eso.

Pero la vejez para mí no es sólo un momento para revisar el pasado, también es un tiempo para mirar lo por venir. Estoy agradecido por el liderazgo de Franklin, y estoy emocionado por la cantidad de nuevas oportunidades que Dios abre para nuestro ministerio. Las puertas para la evangelización nunca habían estado tan abiertas en muchas partes del mundo y desearía que tuviésemos los recursos para poder tomar ventaja de esto. Es por eso que estoy seguro del futuro de nuestra organización. Pero ahora cuando pienso en el futuro, pienso en el cielo. Es cierto que la vejez no es fácil; quien dijo que la vejez no era para los tontos tenía razón. Sin embargo, como cristiano yo sé que esta vida no es todo, y, finalmente, estaremos todos frente a Dios. Estoy agradecido de que pronto, algún día las cargas de esta vida se acabarán, y voy a ir a estar con Dios para siempre. Estoy deseando que llegue ese día. Esta es mi esperanza, y puede ser la esperanza de toda persona que pone su fe y confianza en Cristo

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